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Código
de Costumbres Mercantiles,
Marítimo Portuarias y Turísticas de Cartagena.
Cuando en 1996, la Cámara de Comercio de Cartagena, atendiendo
la sugerencia del Comité jurídico Nacional de Confecámaras,
se comprometió a liderar en el país el proceso de
recopilación de la Costumbre Mercantil, no imaginó
jamás que una tarea como esa pudiera tener la riqueza conceptual
que se descubrió luego a lo largo de la investigación.
El hecho mismo de que como presupuesto de ella hubieran tenido previamente
que definirse unos criterios, dada la amplitud de la labor a desarrollar,
supuso un esfuerzo de síntesis que no por puntual dejaba
de lado aspectos de la vida empresarial, ciertamente importantes,
pero que para el caso, no eran prioritarios.
De acuerdo con estos criterios, que segmentaban la actividad mercantil,
la investigación comenzó por identificar la vocación
de la ciudad, a fin de resolver, en esa materia, los aspectos no
sólo más apremiantes sino los más peculiares.
Esa tarea resultó relativamente fácil, dadas las características
de Cartagena de Indias, sin duda, uno de los centros urbanos más
estudiados del país. Para ello, se hizo uso de los documentos
más recientes, corno el "Estudio de Competitividad de
la Monitor Company" y el "Plan Estratégico de Cartagena
Siglo XXI", que reafirmaban lo que todos sabían, que
es una ciudad marítimo - portuaria y turística. Adicionalmente,
en el primer sector, quedó definido que el trabajo se limitara
a la actividad relativa a la administración portuaria, o
sea, la que se efectúa en los terminales, dejando de lado
la que ocurre a bordo de las embarcaciones. Con el segundo criterio
sucedió algo semejante, porque se trataba de recoger las
prácticas turísticas que se imponían en la
ciudad, sin incluir la razón de ser de los desplazamientos
de personas o grupos desde su lugar de origen hasta la ciudad.
Se tuvo así un objeto de estudio perfectamente delimitado,
en el que se sabía en qué sentido se orientaba la
investigación y, específicamente, la determinación
de los lugares e instituciones a los que debía recurrirse
para obtener la información pertinente. Adicionalmente, se
realizaba así, un estudio acorde con los objetivos de una
indagación sobre la recopilación de la Costumbre Mercantil,
que sólo pretendía constituirse en una experiencia
acerca del tema. El horizonte de estudio, tenía así
una temática perfectamente delimitada tanto en el tiempo
como en el espacio.
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